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Transformacion Primera PArte

Mon Dec 14, 2009, 12:00 AM
En una "epoca", en que otros hombres por primera vez ven y temen su aislamiento, me a resultado perfectamente comprensible el mio: se esta solo porque se es Único. Con el fervor de la conversión advierto que si se me empeño en ello, si cumplo con las verdaderas necesidades que había sofocado durante tanto tiempo, cultivándolas como las fuentes de inspiración que eran en realidad, podre transformarme.

  • Mood: Wow!
  • Listening to: Ludovico Einaudi - Divenire
  • Reading: Yukio Mishima - Confessions of a Mask

El veneno siempre llega al final.

Wed Nov 18, 2009, 4:26 PM
Podria estar mas solo sin mi soledad, tan habituado estoy a mi destino, tal vez la otra paz podria interrumpir la oscuridad y llenar el pequeño cuarto, demasiado exiguo en su medida para contener el arrojo de él, y no estoy habituado a la esperanza pues podría entrometerse en su dulce ostentación, violar el lugar ordenado para el sufrimientos, seria más fácil fallecer con la tierra a la vista que conquistar tu azul península, eso sería al final, perecer de deleite.

Pues muchas veces pensé que la paz había llegado, cuando en realidad la paz estaba muy lejos, como los náufragos, creen que ven la tierra en el centro del mar, y luchan mas débilmente como yo, cuantas ficticias costas antes del puerto hay…


Mas que yo te quiero, que siempre te he querido, aquí traigo la prueba, de que hasta que te quise, yo nunca viví bastante.

Que yo te querré siempre, te lo discutiré, que amor es vida y vida inmortalidad, no lo es, más esto si lo dudas entonces yo no tengo nada que mostrar, salvo mi calvario.


Yo estuve en tus sueños, escalando tus pirámides, impecables moles geométricas, desparramadas por el istmo de Aradia, Quiero creer que visitantes del mundo de las hadas las hicieron, pues estas obras suelen edificarlas los esclavos, y el istmo está cubierto de hongos pétreos.

Los ídolos de arcilla son tan fáciles de falsificar que propician rumores, de falsificar rumores, bajorrelieves varios, con tu cuerpo serpenteante, y el alfabeto indescifrable de una lengua que ignoro siempre la conjunción “y”.


¿Que contarían si empezaran a hablar?


No mucho en el mejor de los casos, las victorias sobre sus pensamientos más próximos, y cabezas partidas, sangre vertida en los altares de unos dioses sol demasiado ocupados en acicalarse mutuamente.


Que el sacrificio nocturno de hoy garantice el alba con mayor seguridad que un despertador.


De cualquier modo es preferible la locura o las fauces mortíferas del conquistador, al sacrificio.


Si te toca en suerte inmolar tus ojos a los cuervos, es preferible que el asesino sea asesino y no un tonto enamorado.


En general, sin todos los hombres tirados a la pira del sacrificio, es muy poco probable que hubiesen llegado a tener la certeza de que alguna cosa les había pasado.





No importa que un vacio empiece a abrirse de entre tus sentires a los míos, que tras la gris tristeza de entre tus sentires, crepite el miedo, y digamos, un foso de furor.


Porque en esta era de violencia y guerra, hasta cuando tiembla la roca podremos solo salvar los muros del hogar, los corazones, fundiéndolos con fuerza igual y nexo semejante a la muerte que los viene a acechar.


Y temblarás al escuchar que digo: «Amada».



Amada, cada vez que yo pienso en nosotros, un océano de hielo aparece ante mí: sobre la blanca bóveda no hay ya ninguna estrella, la luna es una mancha amarilla a lo lejos. Sobre miles de témpanos que las olas se llevan, un pájaro planea, las alas fatigadas, mientras su compañera ha seguido adelante, unida a la bandada que se pierde al poniente. Hacia donde ella vuela mira desesperado.


Ya no siente ni pena ni alegría. ..Se muere, soñando en un instante todo el tiempo pasado.

Más lejos uno de otro cada vez nos sentimos, cada vez me hundo más en la sombra y el hielo, mientras desapareces en la eterna mañana.



Toda una vida sin verte en persona, cien años sin oír tu voz, enlazar tu cintura, detenerme en tus ojos preguntar a tu clarividencia, acercarme al calor de tu vientre.


Hace cien años que en una ciudad tú me esperas. (O por lo menos eso quisiera pensar.) Estábamos en la misma rama, en la misma rama. Caímos de la misma rama, nos separamos. Cien años nos separan cien años de camino.


Hace cien años que en la penumbra corro detrás de ti.


Pienso en ti...


Pienso en ti, me llega hasta la nariz tu olor de granadas.


Montada en un carrusel, eres la belleza que llevo dentro, vuela tu cabello y gira tu ropa a toda velocidad tu rostro ruboroso aparece y desaparece.

¿Cuál es el motivo para que tu recuerdo imaginado sea como una puñalada, cuál es el motivo de que estando tan lejos oiga tu voz y de un salto me levante? Arrodillado contemplo tus manos, quisiera acariciarlas pero no puedo, eres como una rosa, estas tras un cristal, como una rosa, envuelta en silencio.


Solo soy un confundido espectador del drama que represento en mi crepúsculo.



Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad, que me disculpe la necesidad si a pesar de ello me equivoco. Que no se enoje la felicidad por no considerarla mía, que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.


Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado, por alto a cada segundo. Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.

Que me disculpen los soles gemelos por cegar mis pupilas a la vista de su grandeza. Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.


Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo. Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.

Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.


Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua. Y tú, hace años la misma, en esta misma jaula, inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre, absuélveme, aunque fueras un ave disecada.


Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa. Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.

Verdad, no me prestes demasiada atención. Solemnidad, sé magnánima conmigo. Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.


No me acuses, tampoco de poseerte pocas veces.

Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.


Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada una de ellas. Sé que mientras viva nada me justifica porque yo mismo me lo impido.

El veneno siempre llega al final.

  • Mood: Sadness
  • Listening to: Summoning - The Rotting Horse On The Deadly Ground

La Ultima Carta A la Devoradora.

Sun Nov 8, 2009, 10:44 AM
He sentido de verdad que rompias la atmósfera a mi alrededor, que hacías el vacío para permitirme avanzar, para dar el lugar de un espacio imposible a lo que en mí estaba aún sólo en potencia, a toda una germinación virtual y que debía nacer atraída por el lugar que se le ofrecía.


Me he colocado a menudo en ese estado de absurdo imposible, para tratar de hacer nacer en mí el amor total. Somos unos pocos en esta é;poca empeñados en atentar contra las cosas, en crear en nosotros espacios para la vida, espacios que no estaban y no parecían tener que encontrar un sitio en el espacio.



Siempre me sorprendió esa obstinación del espíritu en querer pensar en dimensiones y en espacios y en afirmarse en algunos estados arbitrarios de las cosas para pensar; en pensar en segmentos, en cristaloides, y que cada modo de ser quede solidificado en un comienzo, que el pensamiento no esté en comunicación presurosa y continua con las cosas, mas que esa fijación y ese hielo, esa suerte de puesta en monumento del alma, se produzca por así decirlo ANTES DEL PENSAMIENTO. Evidentemente, he aquí la buena condición para amar.



Pero me sorprende aún mucho más esa infatigable, esa meteórica ilusión, que nos sugiere arquitecturas determinadas, circunscritas, pensadas, esos segmentos de alma cristalizados, como si fueran una enorme página plástica y en ósmosis con el resto de la realidad. Y el amor es como un estrechamiento de la ósmosis, una especie de comunicación vuelta hacia atrás. Lejos de ver en ello una disminución del control, veo por el contrario un control mayor, el cual, en lugar de actuar, desconfía, un control que impide los encuentros de la realidad ordinaria y permite encuentros más sutiles y enrarecidos, encuentros atenuados hasta la soga que arde y que jamás se rompe. Imagino un alma trabajada y como sulfurado y fosforosa en virtud de esos encuentros, como si fuera el único estado aceptable de la realidad.



Más no sé qué lucidez innominada, desconocida la que me da de aquellos el tono y el grito y me los hace sentir a mí mismo. Los siento en virtud de una cierta totalidad insoluble, quiero decir sobre cuya sensación no cabe ninguna duda. Y, con respecto a esos encuentros turbulentos, estoy en un estado de conmoción mínima, desearía que te imaginaras una nada detenida, una masa de espíritu sumida en algún sitio, vuelta virtualidad.



He apuntado solamente a la relojería del alma, sólo he transcripto el dolor de un ajuste malogrado. Soy un abismo completo. Aquellos que me creían capaz de un dolor entero, de un hermoso dolor, de angustias plenas y carnosas, de angustias que son una mezcla de objetos, una trituración efervescente de fuerzas y no un punto suspendido

-y sin embargo, con impulsos sacudidos, desgarradores, que proceden de una confrontación de mis fuerzas con esos abismos de un absoluto ofrecido, (de la confrontación de fuerzas de poderoso volumen)

y sólo hay ya abismos voluminosos, la suspensión, el frío,

-aquellos que me atribuyeron más vida, que me han imaginado en un grado menor de mi caída, que me han creído como sumergido en un ruido torturado, en una obscuridad violenta con la cual luchaba, están perdidos en las tinieblas del hombre.

Aman y son correspondidos.



Es un sueño, nervios en tensión, a lo largo de las piernas.

El sueño provenía de un desplazamiento de creencia, al abrazo se aflojaba, el absurdo me caminaba sobre los pies.

Es necesario que se comprenda que todo mi amor no es más que una amplia eventualidad, y se la puede perder no ya como el demente que está muerto, mas como el ser viviente que está en la vida y que siente sobre sí la atracción y el soplo (del amor, no de la vida).

Las titilaciones de la inteligencia y ese brusco trastocamiento de las partes.

Las palabras a mitad de camino del querer, del amar.

Esa posibilidad de pensar hacia atrás y de zaherir de pronto su pensamiento.

Ese diálogo en el pensamiento.

La absorción, la ruptura de todo.

Y de pronto ese hilo de agua sobre un volcán, la caída tenue y dilatada del espíritu.



Volverse a encontrar en un estado de extrema conmoción, esclarecida por la irrealidad, con trozos de mundo real en un rincón de sí mismo.

Pensar sin ruptura mínima, sin artificios de pensamiento, sin uno de esos súbitos escamoteos a los cuales mis médulas están acostumbradas como estaciones emisoras de corrientes.

A veces mis médulas se divierten con esos juegos, se complacen en esos juegos, se complacen en esos raptos furtivos los cuales son presididos por la cabeza de mi pensamiento.

Solamente una sola palabra me faltaría a veces, un simple vocablo sin importancia, para ser grande, para hablar con el tono de los profetas, un vocablo testimonio, un vocablo preciso, un vocablo sutil, un vocablo bien macerado en mis médulas, procedente de mí mismo, el cual se mantendría en la punta extrema de mi ser,

un te quiero.

Y el cual, para todo el mundo, nada sería.



Soy testigo, soy el único testigo de mí mismo. De esa corteza de palabras, esas imperceptibles transformaciones de mi pensamiento en voz baja, de esa pequeña parte de mi pensamiento en voz baja, de esa pequeña parte de mi pensamiento que yo pretendo estaba ya formulada y que aborta,

Soy el único juez capacitado para estimar su alcance.

Una especie de disminución constante del nivel normal de la realidad.

Bajo esta costra de hueso y de piel que es mi cabeza hay una constancia de angustias, no como un punto moral, como las raciocinaciones de una naturaleza imbécilmente puntillosa, o habitada por un fermento de inquietudes en el sentido de la altura, más como una (decantación)

en el interior,

como el desposeimiento de mi sustancia vital,

como la pérdida física y esencial

(quiero decir pérdida por parte de la esencia)

de un sentido.

Una impotencia para cristalizar inconscientemente el punto quebrado del automatismo cualquiera sea su grado.

Lo difícil es encontrar bien su lugar y restablecer la comunicación consigo mismo. El tono está en una cierta focalización de las cosas, en el ensamble de toda esa pedrería mental alrededor de un punto que es precisamente el que hay que hallar.

Y he aquí lo que yo pienso del amor y su pensamiento constante:




CIERTAMENTE EL AMOR EXISTE.



Y hay un punto fosforoso donde toda la realidad se recupera, pero cambiada, transformada -¿y en virtud de qué?-, un punto de mágico empleo de las cosas. Y creo en aerolitos mentales, en cosmogonías individuales, en amores sin rostro, en abrazos ausentes.

Sabes lo que es la sensibilidad suspendida, esa especie de vitalidad aterradora y escindida en dos, ese punto de cohesión necesaria en pos del cual el ser no se yergue más, ese lugar amenazador, ese lugar contundente.

Ese profundo amor, no entendido ni correspondido.




Todos los términos que elijo para amar son para mí TÉRMINOS en el sentido propio de la palabra, verdaderas terminaciones, confines de mis amores, de todos los estados a los que he sometido mis sentimientos. Estoy LOCALIZADO verdaderamente por mis sentimientos, y si digo que estoy localizado por mis sentiminentos, es porque no los reconozco como válidos en mi pensamiento. Estoy verdaderamente paralizado por mis sentimientos, por una serie de sentimentalizaciones. Y por FUERA que esté mi pensamiento en estos momentos, tengo que hacerlo pasar por esos términos, tan contradictorios para él, tan paralelos, tan equívocos como puedan ser, so pena de dejar de amar en esos momentos.



Si uno pudiese gustar al menos de su nada, si uno pudiese descansar bien en su nada y esa nada no fuese una cierta clase de ser pero tampoco la muerte completa.

Es tan duro no existir más, no ser más en alguna cosa. El verdadero dolor es sentir su pensamiento trasladarse en uno mismo. Pero el pensamiento como un punto ciertamente no es un sufrimiento.



Estoy en el punto en que la vida ya no me concierne, pero con todos los apetitos y la titilación insistente del ser en mí. Sólo tengo una ocupación: rehacerme.

Me falta una concordancia de las palabras con el minuto de mis estados.




Soy aquel que ha sentido mejor el desconcierto estupefaciente de su corazon en sus relaciones con el pensamiento. Soy aquel que mejor ha localizado el punto de sus más íntimos, de sus más insospechables deslizamientos. Me pierdo en mis amores verdaderamente, tal como se sueña, tal como se entra súbitamente en su pensamiento. Soy aquel que conoce los recovecos de la pérdida.



Las personas que salen de la vaguedad para tratar de determinar lo que sea de lo que ocurre en su pensamiento son unas puercas.



Todos aquellos que tienen mojones en el espíritu, quiero decir en un cierto lado de la cabeza, en lugares bien localizados de su cerebro; todos aquellos que son dueños de su lengua, todos aquellos que son dueños de su corazon, todos aquellos para quienes existen alturas en el alma y corrientes en el pensamiento, aquellos que son espíritu de la é;poca y que han clasificado esas corrientes de pensamiento: pienso en sus tareas precisas, y en ese chirrido de autómata que entrega a todos los vientos su espíritu; - son unos puercos.



Que yo no tenga más mi lengua mis dedos o mi corazon, ésa no es una razón para que persistas, para que te obstines con la lengua y el pensamiento.



Vamos, dentro de diez años seré comprendido por aquellos que harán hoy lo que tu haces. Entonces se conocerán mis geyseres, se verán mis hielos, se habrá aprendido a desnaturalizar mis venenos, se descubrirán los juegos de mi alma.



Entonces todos mis cabellos estarán fundidos en cal, todas mis venas mentales, entonces se percibirá mi bestiario y mi mística se habrá convertido en un sombrero. Entonces se verán humear las juntas de las piedras y ramos arborescentes de ojos mentales se cristalizarán en glosarios, entonces se verán sogas, entonces se comprenderá la geometría sin espacios y se comprenderá también cómo he perdido el espíritu.



Entonces se comprenderá porqué mi espíritu no está aquí, entonces se verán agotarse las lenguas, desecarse todos los espíritus, endurecerse todas las lenguas, las figuras humanas se aplastarán, se desinflará, como aspiradas por ventosas secantes, y esa membrana lubricante continuará flotando en el aire, esa membrana lubricante y cáustica, esa membrana de dos espesores, de múltiples grados, de grietas infinitas, esa membrana melancólica y vítrea, pero también sensible, tan pertinente también, tan capaz de multiplicarse, de desdoblarse, de volverse con sus reverberos de grietas, de sentido, de estupefacientes, de irrigaciones penetrantes y nocivas,



Entonces todo esto parecerá bien,

y ya no tendré necesidad de amar.



No quiero seguir siendo un Ilusionado.

Muerto para el mundo, para lo que constituye el mundo a los

ojos de todos los otros, caído al fin, caído, subido a ese Vacío que

rechazaba, tengo un cuerpo que padece el mundo y evacúa la

realidad.

Basta de ese movimiento de luna que me hace amar lo que me rechaza

y rechazar lo que me ama.

Es necesario terminar. Es necesario terminar con este mundo al

que un Ser en mí, ese Ser al que no puedo llamar porque si viene

caigo en el Vacío, siempre rechazó.

Ya está. Caí verdaderamente en el Vacío después que todo lo que

constituye este mundo terminó de desesperarme.

Pues sólo se comprende que no se está en el mundo cuando se

sabe que el mundo nos ha abandonado.

Muertos, los otros no están separados pues aún giran alrededor

de sus cadáveres.

Y conozco de qué manera los muertos giran alrededor de sus cadáveres

desde hace exactamente treinta y dos años durante los

cuales mi Doble no ha dejado de girar.

Ahora bien, no existiendo comprendo lo que es.

Realmente estoy identificado con este Ser, con este Ser que dejó

de existir.

Y este ser me reveló todo.

Lo sabía pero no podía decirlo y si ahora puedo es porque abandoné

la realidad.

El que habla es un verdadero Desesperado que sólo conoce la felicidad

de estar en el mundo ahora que abandonó este mundo y

que está absolutamente separado.

Muertos, los otros no están separados. Aún giran alrededor de

sus cadáveres.



Yo no estoy muerto sino separado.

  • Mood: Fear
  • Listening to: Blonde RedHead - 23
  • Reading: "Lle Momo Artaud"
  • Playing: FFVII

Yo no se(I Dont Know)

Sat Oct 31, 2009, 9:24 AM
Yo no sé si la tierra gira o no,
Depende, si la palabra cabe en el renglón.
No sé si mis antepasados fueron o no hijos de hombre y mujer,
Así como no sé si se me antoja lo dulce o lo ácido.
Pero yo sé que quiero arder y quiero que el sol
Se una en un estremecimiento con la mano.
Y quiero que el rayo de una estrella queme mis ojos,
Como se queman los hermosos ojos de los venados.
Quiero que cuando yo sea aniquilado un temblor total invada el universo.
Y quiero creer que hay algo que permanecerá
Cuando el tiempo cambie, por ejemplo, los ojos de la mujer que amo.
Yo quiero sacar el paréntesis del factor común, que me da unidad,
El sol, el cielo, el polvo perlado.

(
I do not know whether or not the earth revolves,
Depends, if the word fits in the line.
I do not know if my ancestors were or were not children of men and women,
Just as I do not know if I crave sweet or sour.
But I know that I burn and I want the sun
It is one in a hand tremor.
And I want the beam of a star burns my eyes,
As they burn the beautiful eyes of the deer.
I want when I'm wiped total tremor pervades the universe.
And I believe there is something that will
When the weather changes, for example, the eyes of the woman I love.
I want to get the brackets of the common factor, which gives me drive,
The sun, the sky, the pearl powder.)

  • Mood: Neutral
  • Listening to: Katatonia - Evidence
  • Reading: Mallarme

El Nacimiento.

Tue Oct 20, 2009, 7:50 PM
El mundo físico todavía está allí. En la tela apretada al caballete. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye. Pero algo sucedió de golpe.

Nació una arborescencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.

La fruta-mujer, respondía a varios nombres, con soles como ojos, con risa como agua, labios de frutos amargos, su nombre era lo menos importante, sobre su vientre sobresalían sus senos, y más hacia arriba y en profundidad, en el plano de su espíritu, los soles enardecidos, de manera que se podía pensar que sus senos eran los que ardían, y un pájaro al pie de la granada…

Un sol parece que tuviera una mirada.

El otro sol parece que tuviera una sonrisa.

Pero una mirada que estaría mirando al sol.

Y una sonrisa que se burlara de la eternidad.

Y su aliento, es como una melodía gélida pero extensa, honda melodía bien compuesta y secreta y colmada de ramificaciones congeladas.

Toda ella construida en columnas y con una especie de aguada arquitectónica que une el vientre con la realidad.

La tela esta ahuecada y estratificada.

La pintura está muy prensada a la tela. Como un circulo que se cierra sobre si mismo, una suerte de abismo en movimiento que se parte por el medio. Como un espíritu que se ve y se ahueca, esta modelado y trabajado sin cesar por las manos crispadas del espíritu.


Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, sus soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los senos, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden sus soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.

Mientras tanto su espíritu siembra su fosforo, está seguro, tiene un pie apoyado en este mundo.

El vientre, los senos, la granada, son como evidencias testimoniales de la realidad, hay un pájaro muerto

Y hay un abundante surgimiento de columnas.

Los soles eran parte de un sistema estelar basado en dos gemelos, dos estrellas ardientes y moribundas.

El aire está plagado de golpes de lá;pices como de golpes de cuchillos, como de esquirlas de uña mágica.
El aire está suficientemente alterado.
Así donde germina una semilla de irrealidad se dispone en células.
Las células se colocan cada una en su lugar, en abanico, rodeando el vientre,
delante del sol más lejos del pájaro y sobre ese flujo de agua sulfurosa.
Pero la arquitectura que sostiene y no dice nada es indiferente a las células.
Cada célula contiene un huevo donde se destaca el germen.

Cada sol dibuja el alma del creciente anhelo.
Repentinamente nace un huevo en cada célula.

Una promesa en cada sol.

En cada uno hay un hormigueo inhumano pero límpido,
las diversificaciones de un universo detenido.
Cada célula contiene bien su huevo y nos lo ofrece; pero al huevo no le importa demasiado
ser elegido o rechazado.

Cada sol se eclipsa en solidaridad con el otro.

Algunas células no llevan huevo. En algunas crece una espiral.

Espirales con su nombre colgado.

¿Es importante el nombre?

Lo es, si se quiere dar nombre al lienzo...

Y en el aire cuelga una espiral más grande pero como azufrada, de fósforo todavía y cubierta de irrealidad.
Y esta espiral tiene toda la relevancia del pensamiento más potente.
El vientre lleva a recordar la cirugía y la Morgue, la bodega, la plaza pública y la mesa de operaciones.
El cuerpo del vientre parece tallado en granito o en mármol o en yeso, pero un yeso endurecido.
Hay un casillero para una montaña.

Fuiste a comprarte zapatos a donde los gigantes amasan montañas…

Las burbujas del cielo dibujan sobre la montaña
una aureola fresca y translúcida. Alrededor de la montaña el aire es sonoro, compasivo, antiguo, prohibido.
La entrada a la montaña está prohibida. La montaña tiene su lugar en el alma.

Su alma es un botín solo para valientes…
Ella es el horizonte de algo que no deja de retroceder.
Produce la impresión del horizonte infinito.
Y yo describo con lágrimas esta pintura porque esta pintura me toca el corazón.
En ella siento desplegarse mi pensamiento como en un espacio ideal, absoluto, pero un espacio que tendría una forma posible de ser insertada en la realidad.
Caigo en ella del cielo.
Y alguna de mis fibras se desatan y encuentran un lugar en determinados casilleros.
A ella regreso como a mi fuente, allí siento el lugar y la disposición de mi espíritu.
Afortunados los que viven bajo sus dos soles…

Afortunados los que ríen bajo las sombras que dibujan las montañas discretas de sus senos…

En dicha mezcla sus pinturas la vida al momento de crear los matices adecuados para pintar las curvas de su vientre, las formas de su rostro, dichosa ella viendo cuanto cabello le falta por crecer…

El que ha pintado esa tela es el más grande pintor del mundo.

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  • Mood: Neutral
  • Listening to: Hades "Pluton"
  • Reading: The Curses Kings
  • Drinking: Sprite

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